domingo, 14 de noviembre de 2010

Una conducta responsable



Artículo de opinión publicado en La Razón.

14 de noviembre de 2010.


Cuando conmemoramos jornadas como el Día Mundial sin Alcohol podemos caer en el error de limitarnos a ver la botella medio vacía o medio llena, según el punto de vista que adoptemos, sin acertar a focalizar la verdadera dimensión de un uso que puede llegar a causar graves problemas de salud, familiares y sociales a quienes incurran en un consumo abusivo, consecuencia que, en la mayoría de las ocasiones, no han sabido advertir previamente. Debemos partir, pues, de datos objetivos. El 81% de la población andaluza dice haber tomado alguna vez alcohol, pero sólo el 2,3% se encuentra en situación de riesgo por un consumo excesivo, según el último estudio La Población Andaluza ante las Drogas. Sin embargo, ese pequeño porcentaje de uso abusivo es el que, precisamente, nos lleva a mantener muy alta la guardia y a seguir desarrollando una amplia cobertura pública de atención y prevención en toda Andalucía para evitar dramas como el que cuenta de una manera desgarradora una película clásica de título tan elocuente como «Días de vino y rosas».

No en vano, tampoco podemos obviar que el alcohol continúa siendo la causa mayoritaria de las admisiones y readmisiones en los centros de tratamiento ambulatorio de la red pública de drogodependencias de Andalucía –más de 6.300 casos en 2009–, bastante por encima de la heroína, la cocaína y otras sustancias, siempre más asociadas al problema de las adicciones. Este dato, por sí solo, nos debe dejar muy claro los graves riesgos que conlleva este consumo, si no se hace con la moderación adecuada. El consumo de alcohol está socialmente aceptado, podríamos decir que forma parte de la tradición de este país. De hecho, es frecuente que vinculemos determinadas celebraciones a un brindis. Hablamos de una realidad extendida a todos los sectores de la población y, por tanto, también, a la juventud. Por esa razón, desde la Junta de Andalucía ponemos el acento en las campañas de prevención que van dirigidas a los jóvenes y las jóvenes. Con una actuación coordinada, en colaboración con las organizaciones sociales y otras instituciones, vamos a seguir llevando a los centros escolares, a los lugares de ocio y encuentro juvenil, la información necesaria para construir una sociedad más saludable y responsable, conocedora de sus derechos y de sus deberes, de sus actos y sus consecuencias.

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