miércoles, 21 de marzo de 2012

Más allá de las palabras, hechos







 
Hoy, Día Internacional de la Discriminación Racial, es uno de esos días para pensar en Andalucía, pero también para dirigir la mirada hacia el exterior, hacia ayuntamientos de otras comunidades autónomas y hacia otras partes del mundo y países de nuestro arco mediterráneo. Para encontrar la respuesta al motivo de esta fecha, tenemos que situarnos en un día como hoy de 1960. Ese día, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra las leyes de países del apartheid que se realizaba en Sharpeville (Suráfrica). Han pasado cincuenta años y, a pesar del esfuerzo internacional para eliminar todas las formas de discriminación racial, en muchas regiones, muchos hombres y mujeres, sufren la ilógica injusticia que supone el racismo.

En la actualidad, no hace falta irse muy lejos para embarcarnos en un triste viaje que recupera discursos más propios de movimientos populistas y xenófobos que creíamos extinguidos, como utilizar, en campañas electorales, espinosas propuestas de revisión del Tratado de Schengen, “si a través de las fronteras exteriores de la Unión Europea se siguen colando inmigrantes”. Sin duda, hay palabras que duelen y hechos que hacen mucho daño.

Cuando la economía crecía y generaba empleo, necesitábamos "mano de obra" que se ocupara de aquellos trabajos que rechazábamos. Y no es justo utilizar la situación económica para colocar en la diana a la población inmigrante como causa de la imposibilidad de mantener los niveles de protección social. Me pregunto cómo se puede educar en el respeto, la solidaridad y la integración si hay países o ciudades o pueblos que ponen en marcha políticas de desahucios colectivos, que arrasan campamentos, que cortan el suministro de luz y agua, que no ofrecen alternativas, que ni tan siquiera han planteado un plan de inclusión social e inserción laboral, que muestran un nulo interés por conocer prácticas exitosas desarrolladas en otros países... Por lástima, sobran las palabras y hay que recurrir a unos tristes puntos suspensivos.

Para conmemorar esta fecha, seguramente habrá medios de comunicación que muestren alguna escalofriante imagen de prácticas racistas y actitudes xenófobas consecuencia de injustas leyes todavía perennes en países de África y Asia. Afortunadamente, también habrá medios que se hagan eco de multitudinarias manifestaciones en contra de cualquier tipo de discriminación racial. Como dijo José Saramago: “todas las protestas, todos los clamores, todas las proclamaciones contra el racismo y la xenofobia son justas, necesarias y bienvenidas”.

Conmemorar el Día Internacional de la Discriminación Racial también requiere una mirada a nuestro entorno más cercano y reflexionar en los cambios que la sociedad andaluza ha experimentado en esos aspectos quizá menos visibles e intangibles de los andaluces y las andaluzas. Nuestra Comunidad ha ido descubriendo la riqueza de una sociedad intercultural mientras se desarrollaban políticas públicas que luchaban contra todo tipo de desigualdades, apostando por la igualdad de oportunidades para todas las personas e incorporando medidas específicas para minorías y grupos más desfavorecidos.

Andalucía ha sabido incorporar la riqueza de la diversidad cultural a nuestro capital social, promoviendo la atención a las personas que residen en nuestra comunidad autónoma, sin importar su origen o características socioculturales; y fomentando los valores vinculados al respeto a la diferencia en el marco de los derechos humanos. Tal vez sea el momento en que Europa y España deban mirar hacia Andalucía en estas políticas.

Es cierto que no está todo hecho ni podemos caer en la autocomplacencia, pero tenemos un amplio camino recorrido en integración social, en incorporación laboral o en intervención integral, que nos permiten ser una sociedad en progreso, plural y tolerante. Andalucía debe mantener su marca propia como tierra de acogida, que sabe convivir entre diferentes culturas y que confía en la igualdad plena entre todas las personas, vivan donde vivan y sean de la procedencia que sean. El reto de hoy jamás puede ser un reto que ya habíamos superado anteriormente, una vuelta al pasado...

Como ven, una vez más sobran palabras y hay que recurrir a los puntos suspensivos.


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