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sábado, 3 de diciembre de 2011

Un aplauso continuo...


3 de diciembre de 2011

Día Internacional de la personas con discapacidad


Sucedió en el último pleno del Parlamento de Andalucía. Después del debate se procedió a la votación y todos los grupos parlamentarios aprobaron por unanimidad una nueva ley. Sabíamos que estábamos haciendo algo importante, pero más tarde tuvimos la ocasión de ver la dimensión que tenía el paso dado. La ley aprobada regula el uso de la lengua de signos española y los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y con sordoceguera en Andalucía.

En el pleno estaban las principales entidades y asociaciones, representando tanto a las personas con discapacidad del sector, como a sus familias; ambas han tenido un papel muy importante en la formulación de esta norma. Entre el público también se encontraba una madre con su hija, a la que con lengua de signos transmitió todas las intervenciones; imagino que con palabras no tan adultas y no tan parlamentarias. Si la madre quiso que su hija estuviera allí, es porque lo que estaba ocurriendo será importante en su vida.

Aprobada la ley, nos dirigimos al patio para estar con quienes habían seguido el pleno desde una sala contigua. Allí había alegría, abrazos, felicitaciones en un continuo aplauso de manos alzadas. Más de 250 personas que eran una pequeña parte de las 176.000 con discapacidad auditiva que hay en Andalucía y que podrán beneficiarse de esta ley. Un detalle más, al trasladarnos para hacernos la foto junto con el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, sentí cierta desorientación. 

Tenías que comunicarle a las personas que estaban allí que nos cambiábamos de sitio. ¿Pero cómo decírselo? ¿Cómo hacerlo?

Para eso es esta ley. El Gobierno andaluz realiza una apuesta firme para que las personas con discapacidad participen en todos los ámbitos de forma plena, tanto en el social, económico y laboral. Tenemos que conseguir la normalización en la vida cotidiana con una ley que mejora la comunicación, mejorándola para toda la sociedad andaluza.

Una ley que es la primera ley autonómica de este carácter en España, con características importantes como: el reconocimiento del derecho de libre opción de las personas a elegir la lengua de signos o la comunicación oral con los apoyo que sean necesarios; la promoción al acceso de profesionales de LSE en todos los ámbitos de participación; la garantía del respeto, uso, enseñanza y protección de la Lengua de signos y de la lengua oral; y sobre todo, que es una norma plural que permite a las personas optar libremente por el modelo de comunicación que consideren.

Éste es un paso más para la consecución de la igualdad de oportunidades entre todas las personas, y la alegría del pasado pleno del Parlamento era el fiel reflejo.


miércoles, 6 de abril de 2011

Aceptan la Igualdad por imperativo legal

(Pincha sobre la imagen para acceder a la sentencia)

La sociedad andaluza está de enhorabuena, es un momento para felicitarnos y no sólo entre las mujeres. El Tribunal Constitucional ha desestimado el recurso del Partido Popular contra la Ley Electoral de Andalucía, que establece la alternancia entre hombres y mujeres en las candidaturas a las elecciones de nuestro Parlamento.

Y ello es un importante triunfo para los andaluces y las andaluzas que apuestan cada día por una Democracia con mayúsculas, en las que hombres y mujeres compartamos por igual, derechos y responsabilidades.

Frente a ese triunfo una derrota. La del machismo, la de la idea conservadora que sólo “concede” a las mujeres un pequeño espacio para la vida pública, ligado a la valía personal de algunas. Es cierto que la capacidad de las mujeres no está hoy en discusión, ni tampoco los derechos. Pero, si es verdad, que según la posición política, los derechos de las mujeres se ven de forma diferente. Para el Partido Popular la Igualdad no es una premisa fundamental. No creyó en las cuotas, no creyó en la paridad, no creyó en las listas cremalleras... no creyó en todas esas medidas, de reparación histórica, que han permitido a muchas mujeres incorporarse al ámbito político.

Es cierto que el Partido Popular nunca ha reconocido estar a favor formalmente de estas medidas de acción positiva, que no privilegios, pero al final se han ido sumando a ellas, más por imperativo legal que por convicción. Incluso se han beneficiado de ellas, aún sin reconocerlo.

La Historia nos demuestra que hay que ser optimistas. Al igual que hoy nos resultan pueriles, demagógicas y sexistas las argumentaciones para no conceder el voto a las mujeres hace casi 80 años, las generaciones venideras analizarán este “revuelo político” de las listas electorales paritarias y cremalleras como algo anacrónico y sin sentido.